10 Llaves para encontrar tu Propósito (Parte 2)

(NOTA: Este post viene continuado de la 1ra Parte de las 10 llaves para encontrar nuestro propósito)

En esta segunda parte de las llaves para explorar tu propósito, quiero seguir contándote cuáles fueron las otras 5 cosas que fui aprendiendo -a los ponchazos- en la exploración de mi propósito.

 

6. El que mucho abarca…

Richard Brandson, Elon Musk, Walt Disney…Sí, existen ejemplos de personas que persiguen varias cosas y son exitosas en muchas de ellas, pero es más común que se te de “el que mucho abarca, poco aprieta”.

En líneas generales, para sobresalir en algo se necesita mucho foco y compromiso con un proceso repetitivo de perfeccionamiento.

Te puede pasar que haya muchas cosas que despierten tu curiosidad y muchos proyectos en los que podrías depositar tu energía. En mi caso, yo tenía varios caminos muy viables y por eso los encaré casi al mismo tiempo. Me di cuenta muy rápido que ninguno de ellos se beneficiaba de la disipación de mi energía. No focalizar fue otro de los errores que también cometí.

Ésto es sobre todo real al principio de los proyectos, cuando probablemente no contamos con los recursos para armar equipos que nos puedan dar una mano. Todo recae en nosotros y nuestras 10 o 12 horas que le estemos metiendo por día.

Es muy positivo permitirnos explorar diferentes caminos pero, en algún momento, necesitamos definir un rumbo concreto. Focalizar nos permite ir a fondo, ir más allá de lo que otros puedan explorar. Y esto me lleva al siguiente punto…

 

7. Destilá

Seguir la curiosidad, como te sugerí en el primer punto, nos puede llevar por muchos caminos muy diferentes. Si una de las claves es focalizar, ¿cómo hacemos para definir qué descartamos y dónde ponemos nuestros esfuerzos? 

Un buen primer filtro puede ser seguir el consejo de James Victore. En su libro “Twelve Lessons for Creative Living” nos sugiere tratar de recordar si alguno de esos caminos está ligado a alguna de esas cosas que de chiquitos nos salían con más naturalidad y nos hacían más felices.

A base de errores, también aprendí que otra forma de filtrar opciones es macheándolas con el tipo de vida que queremos vivir.

Parece una obviedad, pero no lo es.

Hay muchas cosas que nos pueden despertar la curiosidad pero que, en caso de perseguirlas, implicarían llevarnos a tener vidas que tal vez no son compatibles con las que queremos tener. Por eso, primero nos ayuda definirla. 

Preguntate: “¿Cómo es la vida que quiero vivir? ¿Con quiénes quiero interactuar? ¿Qué dinámica de laburo quiero tener? ¿Qué va a demandar de mi? ¿A quiénes quiero servir? 

Yo empecé un proyecto con mucho entusiasmo, sólo para darme cuenta en el medio del proceso que, tarde o temprano, me iba a llevar a un tipo de vida que ya no quería tener. De haberme hecho esas preguntas antes, tal vez hubiese cuestionado con más claridad el camino que iba a comenzar. 

Además, no todo es color de rosas. Tarde o temprano, cualquier exploración que persigamos va a traernos una lucha, un lado desgastante con problemas y desafíos. Si queremos alcanzar los resultados que queremos alcanzar, también tenemos que darles la bienvenida a estor problemas y estar dispuestos a resolverlos. El escritor Mark Manson lo denomina tu “Shit Sandwich” (en inglés, suena un poco más suave).

Gráfico pero claro.

¿Qué shit sandwich estás dispuesta a comer en tu exploración? Pensá cuáles son los tipos de problemas que estás dispuesta a tener que resolver en tu proceso. Si no te podés comprometer con eso, tal vez ese no sea el camino a seguir.

Clarificar de antemano qué tipo de vida queremos tener y qué shit sandwich estamos dispuestos a comer, nos puede ayudar mucho a descartar caminos que nos lleven a lugares en los que no queremos terminar en un futuro. Clave, antes de invertir tiempo, energía y dinero. 

 

8. Mikka Bōzu  三日坊主y

Hace unos años, cuando estaba replanteándome si seguía o no con un proyecto, me encontré con una palabra que tienen los japoneses:

Mikka Bōzu  三日坊主y

Significa algo así como “monje de tres días”. Se refiere a alguien que se da por vencido en algo rápidamente, esa persona que empieza algo con mucha pasión e intensidad, para después terminar flaqueando muy rápido.

Los monjes budistas tienen una rutina bastante estricta de madrugar mucho, limpiar y entrenar duro a lo largo de toda su vida para llegar a esos famosos lugares de iluminación. A los que no pueden comprometerse con ese proceso, los llaman Mikka Bōzu.

Empecé a preguntarme si yo no estaba siendo uno. 

Hoy es todo hacks, atajos y confort. Yo no le escapo a esas trampas. Cuando empecé a explorar intencionalmente mi propósito, estaba desesperado por recuperar el tiempo perdido. Arrepentido por todo lo que no había hecho y por lo tarde que me había conectado con lo el desarrollo de mi propósito, empecé a querer tomar esos atajos. Necesitaba acelerar el proceso para finalmente alcanzar una versión de un Pol que vive y respira su propósito.

Pero no funciona así, nada nuevo que valga la pena se construye de un día para el otro.

Si realmente querés desarrollar tu propósito, tenés que apostarle al largo plazo. Cada día, todos los días, tenés que estar dispuesto a seguir construyendo, a seguir aprendiendo y a seguir mejorando. No existen atajos. 

Si la brújula interna hace ruido, está perfecto frenar un poco en la banquina para rever nuestro camino. Yo lo hice varias veces hasta depurar lo que quería perseguir. Pero es importante preguntarnos si la falta de convencimiento tal vez no está surgiendo por una mirada cortoplacista.

Capaz la estamos Mikka-Bozuando un poco.

 

9. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

Apostar a desarrollar un propósito a largo plazo y de manera consistente, es difícil. Más todavía al comienzo cuando no recibimos validaciones externas, esas de las que nos hicieron más dependientes que Jack Sparrow a su Ron.

En la exploración de mi propósito, fui descartando algunos proyectos. Con el tiempo descubrí que el denominador común de los que quedaron en el camino era que ninguno tenía un why realmente significativo para mi.  

Cuando no tenemos un why potente, es muy difícil ser resilientes cuando las cosas no salen como esperamos.

Un propósito pasa a su nivel más alto cuando se convierte en una necesidad. No es algo que nos llama la atención, no es algo que nos motiva, no es algo que nos gustaría que suceda. Es algo que necesitamos que suceda.

Cuando definimos un why potente, eso termina conectándose y alineándose con lo más profundo de nuestra identidad. Hace que podamos trabajar todos los días en pos de seguir explorando y nutriendo ese propósito, independientemente de lo que las circunstancias que no controlamos nos vayan tirando. 

¿Y qué es un why potente?

Eso es algo tremendamente personal. Es tuyo, nadie te lo puede definir.

Sí te quiero dejar un punto importante de distinción; el tipo de relación que tengamos con lo que queremos lograr.

Hay propósitos que están alimentados por vocación de servir y otros que están alimentados por el ego. Yo fui descubriendo que, cuanto más orientado al servicio de los demás y a agregar verdadero valor estaba mi why, más potente y probable de sostener en el tiempo iba a ser mi propósito. Como contratara, los que están comandados por el ego, esos que buscan satisfacer métricas como validación, dinero o reconocimiento, son mucho menos satisfactorias y difíciles de sostener en el largo plazo.

Pensá en qué y en quién sentís que necesitás convertirte. ¿Cómo se conecta con tu identidad central? ¿Cómo sería tu vida persiguiendo eso que necesitás que suceda? ¿Qué tipo de relación estás teniendo con tu why?

Transformá tu propósito en una necesidad de servir y agregar valor y date las mejores chances de materializarlo.

 

10. Paciencia debes tener, mi joven Padawan

Este último punto es tal vez un toque más místico. Puede que tenga que ver más con un tema de fé.

Hay una frase de Joseph Campbell que tengo pegada en mi oficina. La tengo para verla todos los fucking dias, porque todos los fucking días tengo que recordármelo:

Estamos tan ocupados en hacer cosas para lograr propósitos de valor externo que olvidamos el valor interior, el éxtasis que se asocia con el estar vivo, de eso se trata.”

Confiá en tu voz interna, en el proceso y divertirte en el camino.

Volvé a serle fiel a ese compás interno, ese que nos va diciendo “por acá sí, por acá no”. ¿Es ésto realmente en lo que me quiero convertir? ¿Por qué? ¿Para qué? 

Vivimos en un mundo que compite por nuestra atención y conspira constantemente para que no podamos cumplir nuestros sueños. Nos llenan el día con distracciones y falsas promesas de felicidad con cosas materiales y hasta versiones muy definidas de lo que se supone que es ser exitoso. Después, nos sorprendemos cuando llegamos a eso que nos decían que nos iba a hacer feliz y…“epa…¿cómo?”.

Nada, dura dos segundos.  

Cada decisión que tomamos, cada interacción, cada pensamiento, cada palabra que sale de nuestras bocas tiene dos posibles resultados; o bien nos acerca a eso que aspiramos lograr y ser, o bien nos aleja. Cuando nos anclamos en el presente con esa noción tan simple en el bocho, tomamos mejores decisiones.

Pero para lograrlo necesitamos sobrepasar esa programación por default que venimos teniendo desde chicos. 

Puede que te pase, como me pasó a mi, que para confiar en vos mismo primero -o en paralelo- también necesites empezar a demoler para volver a construir. Eso implica desaprender muchas cosas que nos fueron metiendo y ahora nos damos cuenta que no nos llevan a donde nos decían que nos iban a llevar. También puede que necesitemos revisar los modelos mentales que nos condicionan y que son barreras para poder llegar a nuestro ser más auténtico.

Y acá, no hay otra, hay un proceso. Es un proceso que nos va a llevar por una travesía de realización, pero necesitamos confiar en él. Esa travesía es diferente a una que tal vez estamos acostumbrados a perseguir, porque no va a tener que ver con los resultados o métricas externas sino con uno muy interno; el de la realización que estamos siendo honestos con nosotros mismos y nos estamos animando a enfrentar el desafío de descubrir mucho más de lo que nos creíamos capaces.

Una última cosa que creo que es central; fijate de quién te rodeas. Tu pareja, familia, amigos y colegas van a ser parte importante en esa travesía. Te pueden potenciar o te pueden jugar en contra. Rodeate de personas que confíen en vos y te quieran apoyar a renovar esa confianza. En mis momentos decisivos, esas personas fueron cruciales.

Te cierro con ésto; a pesar de lo difícil, desafiante e incómodo que pueda sonar todo lo que te dije, estoy convencido que vale la pena animarnos a transitar ese camino desconocido que no exploramos nunca.

Porque, como dice Campbell, ese es el camino que nos hace sentir mucho más vivos…y de eso se trata.  

Abrazo y hasta la prox.

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